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La paralización de un pueblo Ampliar

Ucronía

La conversión al independentismo de Mas y Convergència se debe únicamente a la voluntad de conservar el poder.

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Fernando Moya

La conversión al independentismo de Mas y Convergència se debe únicamente a la voluntad de conservar el poder. Pero lo único que ha conseguido es tener que ponerse irreversiblemente en manos de ERC y la ANC, viéndose abocados al suicidio tanto del líder como del partido.

La perversión de los significados de los términos votar y democracia no son argumentos suficientes para saltarse las leyes y la legalidad.

Pero es curioso cómo algunos quieren hacernos ver que Cataluña es mayoritariamente independentista. Esa misma Cataluña que respaldó con un 90,42% de los votos el referéndum de la Constitución Española, siendo junto a Andalucía la comunidad que más respaldo le dio. Además ni sociedad catalana ni políticos catalanes reivindicaron en aquel momento, como si hizo Navarra y País Vasco, la autonomía fiscal, ya que según Jordi Pujol “Los conciertos económicos con el Estado de los regímenes fiscales forales le parecían una antigualla”.

Pero aun más curioso es cómo se felicitaban y lo contentos que se mostraban Jordi Pujol, Miquel Roca y el resto de políticos catalanes a la hora de aprobar la Constitución que ahora se quieren saltar, con afirmaciones como las que siguen:

Jordi Pujol, Comisión constitucional de artículo 2:

“Subrayamos la voluntad que tiene Cataluña y que tiene mi partido de colaborar en la construcción de una España progresiva, de una España democrática, de una España para todos…..tenemos la actitud de auténtica voluntad de entendimiento y de integración en el quehacer del conjunto español”.

Jordi Pujol, discurso en el Congreso en el pleno de aprobación de la Constitución:

 “Pensamos que la Constitución persigue un Estado equilibrado, un Estado fuerte, no en el sentido autoritario, sino en el de la eficacia y la capacidad de servicio…. Por eso hacemos nuestra aportación para que, entre todos, consigamos eso que la Constitución nos va a permitir: un país en el que la democracia, el reconocimiento de las identidades colectivas, la justicia y la equidad sean una realidad”.

Miquel Roca, Comisión Constitucional de 12 de mayo de 1978: “España es una realidad plurinacional y esta realidad puede perfectamente ser asumida en la Constitución que, al lado de definir esta nación española, define aquellas nacionalidades históricas. Nacionalidades históricas que configuran la realidad de la resultante de una España-nación, una nación española que, en este sentido, cobra su dignidad”.

Sin embargo ahora se cambia todo lo dicho y se retoma el falso sentimiento catalanista del siglo XIX. Como decía el gran periodista catalán Agustí Calvet, más conocido como Gaziel, “el arca maravillosa que guardaba los sueños patrióticos de los catalanes nacionalistas de su época no ha-bía existido”.

Las historias elaboradas sobre Cataluña a partir de 1870, al igual que las de hoy, eran reales pero las atribuían (y atribuyen) a una entidad política y orgánica que nunca existió: a una Cataluña referida como un Estado Catalán. El término Estado aplicado a Cataluña nunca ha existido y en ningún momento tuvo ni el contenido ni el sentido que pretendió la Reinaxença en el siglo XIX,. Ni el que se pretende dar ahora. En definitiva, todo esto, es un ucronía, la especulación sobre realidades alternativas y ficticias en las cuales los hechos se han desarrollado de diferente forma a como nos lo cuentan.

 

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