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La paralización de un pueblo Ampliar

La paralización de un pueblo

El Equipo de Gobierno de Begues ha aprobado unos presupuestos que son la continuación de los últimos cuatro ejercicios, sin dirección política  ni liderazgo alguno.

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Fernando Moya

El Equipo de Gobierno de Begues ha aprobado unos presupuestos que son la continuación de los últimos cuatro ejercicios, sin dirección política  ni liderazgo alguno.

Como dice Isidro Fainé en un artículo en El País del pasado 17 de noviembre de 2013: “Todos los líderes comparten unos rasgos comunes, unas características, que todos deberíamos procurar incorporar como guía de actuación”.  Se refiere a lo que debería ser pero no a lo que es, ya que los políticos deberían ser líderes, y, por ejemplo, en Begues actúan como funcionarios.  No es que la actuación de los funcionarios sea mala sino que no es como deben actuar los políticos.

En realidad el líder debería innovar, y no sólo administrar. El líder  debería desarrollar, y no sólo limitarse a mantener. Debería centrarse en las personas y no en los sistemas y estructuras. Debería tener una perspectiva de largo alcance, no una visión cortoplacista. Debería poner en tela de juicio la situación de las cosas, no limitarse a aceptarlas. Debería comunicar, no sólo ordenar. De esa forma inspiraría confianza y conseguiría que sus colaboradores confiasen en sí mismos. En definitiva, un buen líder debería tener visión, credibilidad, confianza en sí mismo, optimismo en el futuro, saber delegar y confiar en los demás. Es, es decir, una autoridad moral socialmente legitimada y reconocida.

Un líder debe estar curtido en la gestión y haber afrontado situaciones difíciles. Tal como dijo Séneca, “no hay árbol más recio y consistente que aquel que el viento azota con frecuencia”.

Hasta que la crisis irrumpió, el poder y el control de la ciudadanía se ejercían a través del dinero, mediante el reparto de subvenciones o inversiones directas. Pero ese sistema se ha acabado con la crisis. Hay que recordar que gobernar no sólo es gastar el dinero de todos, de forma que gastando más parezca que se gobierna mejor. Gobernar es administrar, innovar y liderar proyectos de transformaciones organizativas. Nuestros políticos de proximidad tienen que aprender a cortar otras cintas. Cambiar su discurso y comunicar mejor. Pero eso obliga a un tipo de político que no espere, que tenga imaginación, que se esfuerce y que haga los deberes. ¿Cuántos así conoce usted en el Gobierno Municipal de Begues?

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